sábado, 10 de diciembre de 2016

El Eternauta: Parte I



A principios de este año, cuando visite la librería de la universidad encontré casualmente, así sin querer una edición especial de “El Eternauta”, una novela gráfica que por mis pocos conocimientos en este género y los comentarios que recibí  es preciso leer.

Las diversas interpretaciones y análisis que encontré en torno al Eternauta basados en estudios sociológicos, filosóficos, históricos y demás concluyen que “después de leer la historia, ya no eres el mismo”. Y vaya que sí, ya que las circunstancias de los sucesos y la historia de los personajes te deja con una aguda sensación de miseria que a mí en algunos capítulos me resulto claustrofóbica.

Pero veamos de qué se trata. Una noche de 1959 mientras un guionista de historietas se encuentra trabajando al lado de su ventana abierta delante de él poco a poco una figura comienza a materializarse va cobrando forma humana. Es así como aparece Juan Salvo que a partir de ese momento será conocido como el “Eternauta”, quien debe ese apelativo a un filósofo del siglo XXI, y comienza contarle su historia que sucede en 1963.


“El Eternauta” vive junto a su esposa Elena y Martita en un chalet a las afueras de la ciudad y se reúne constantemente con sus vecinos: Favelli, Poslki y  Lucas a jugar durante las noches. Es una de esas noches cuando una nevada fosforescente  comienza a caer y mata todo a su paso. Y la única salida que encuentran es no dejar que ni un copo de nieve ingrese al lugar donde están para mantenerse con vida. A partir de ahí se realizan actos para la sobrevivencia de los que quedan con vida a la que luego se une Pablo un muchacho al que conocen tras una excursión en busca de alimentos. 




 En el trascurso de la trama se conocerán y se descifrara que aquella catástrofe no es natural si no provocada por los “Ellos”, seres que invaden el planeta tierra agresivamente haciendo uso de los “cascarudos” insectos gigantes controlados a través de  dispositivos por los “manos” seres de otro planeta caídos prisioneros que también someten a los hombres y los convierten en “hombres - robots” que junto a los “Gurbos” seres gigantes que destruyen; tratan de tomar la ciudad de Buenos Aires como centro de control. 

Encontrando en un ejército de sobrevivientes que resisten al ataque en los que se encuentra Salvo,Favelli y Franco este último que se convierte compañero de ambos, demostrándonos así que en conjunto los individuos funcionan mejor.

De esta manera Oesterheld  inaugura para muchos una nueva forma de contar historias de ciencia ficción en la que los héroes son personas comunes puestas en situación de conflicto. Donde el héroe es un grupo y no un tipo solitario. Todo esto quizá a la postura ideológica del guionista que termina convirtiendo su historia en toda una metáfora de la sociedad en conflicto poco antes del comienzo de la dictadura argentina. Que a la vez escribe una segunda parte en la clandestinidad debido a su militancia en “los montoneros” una organización de izquierda que fue declarada ilegal en 1974.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario