A principios
de este año, cuando visite la librería de la universidad encontré casualmente, así
sin querer una edición especial de “El Eternauta”, una novela gráfica que por
mis pocos conocimientos en este género y los comentarios que recibí es preciso leer.
Las diversas
interpretaciones y análisis que encontré en torno al Eternauta basados en
estudios sociológicos, filosóficos, históricos y demás concluyen que “después
de leer la historia, ya no eres el mismo”. Y vaya que sí, ya que las circunstancias
de los sucesos y la historia de los personajes te deja con una aguda sensación
de miseria que a mí en algunos capítulos me resulto claustrofóbica.
Pero veamos
de qué se trata. Una noche de 1959 mientras un guionista de historietas se
encuentra trabajando al lado de su ventana abierta delante de él poco a poco
una figura comienza a materializarse va cobrando forma humana. Es así como
aparece Juan Salvo que a partir de ese momento será conocido como el
“Eternauta”, quien debe ese apelativo a un filósofo del siglo XXI, y comienza
contarle su historia que sucede en 1963.
“El
Eternauta” vive junto a su esposa Elena y Martita en un chalet a las afueras de
la ciudad y se reúne constantemente con sus vecinos: Favelli, Poslki y
Lucas a jugar durante las noches. Es una de esas noches cuando una nevada fosforescente comienza a caer y mata todo a su paso. Y la
única salida que encuentran es no dejar que ni un copo de nieve ingrese al
lugar donde están para mantenerse con vida. A partir de ahí se realizan actos
para la sobrevivencia de los que quedan con vida a la que luego se une Pablo un
muchacho al que conocen tras una excursión en busca de alimentos.
En el trascurso de la trama se conocerán y se
descifrara que aquella catástrofe no es natural si no provocada por los “Ellos”, seres que invaden el planeta
tierra agresivamente haciendo uso de los “cascarudos”
insectos gigantes controlados a través de
dispositivos por los “manos”
seres de otro planeta caídos prisioneros que también someten a los hombres y
los convierten en “hombres - robots”
que junto a los “Gurbos” seres
gigantes que destruyen; tratan de tomar la ciudad de Buenos Aires como centro
de control.
Encontrando en un ejército de sobrevivientes que resisten al ataque en los que se
encuentra Salvo,Favelli y Franco este último que se convierte compañero de
ambos, demostrándonos así que en conjunto los individuos funcionan mejor.
De esta
manera Oesterheld inaugura para muchos
una nueva forma de contar historias de ciencia ficción en la que los héroes son
personas comunes puestas en situación de conflicto. Donde el héroe es un grupo
y no un tipo solitario. Todo esto quizá a
la postura ideológica del guionista que
termina convirtiendo su historia en toda una metáfora de la sociedad en
conflicto poco antes del comienzo de la dictadura argentina. Que a la vez
escribe una segunda parte en la clandestinidad debido a su militancia en “los
montoneros” una organización de izquierda que fue declarada ilegal en 1974.


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