En el 2014, cuando decidí mudarme de ciudad aprendí a ocuparme de mí. Venía de una
familia matriarcal, todas y todos girábamos entorno a las ideas y decisiones de
mi madre, ella era la que se hacía cargo de nosotros (en ese momento), y
siempre me decía que “una mujer no debe depender de un hombre”.
Mi entorno fuera de mi familia desde que tenía uso de razón
era patriarcal. Al varón había que respetarlo de cualquier forma y darle la
razón aunque no la tenía. Cuando tenía 6 años me fui a vivir con mi papá y me mude al pueblo donde había nacido. Y
aunque recuerdo con nostalgia aquellos años también recuerdo el machismo
imperante en la comunidad, donde no era extraño escuchar frases como: “Para que
la vas a educar, si al final se va ir con el marido” o “Ya es tiempo de que te
busques a alguien para que te mantenga” para las mujeres que habían terminado
el colegio a las que no se les permitía aspirar a algo más sostenida en la
escasa economía que tenían y la pobreza de la mayoría de las familias.
Yo me rebele.Y simbólicamente “les di con palo a todos los varones” que conocía. Por primera
vez aprendí a convivir con mis decisiones, a ganar mi propio dinero y hacerme
responsable de mi vida.
En la capital, me encontré con una realidad
distinta. Demore un poco en conseguir trabajo, pero al final lo hice, conocí nuevos
compañeros y personas de distintos lugares. En ocasiones cuando surgía conversaciones
sobre aspiraciones y el futuro de cada uno para mí no era alentador decir que
no quería tener hijos, y mucho menos casarme (sobre todo en el aspecto
religioso) y sentía que “por mi edad” generaba actitudes condescendientes o
reaccionarias, sobre todo en mujeres, y muchas de ellas miraban mi forma de
pensar como un repelente natural. Como sea he sobrevivido a la estampida de preguntas y acusaciones a veces hasta ya parecen la
inquisición. Aunque muchas digan que “son de mente abierta”.
“La Mujer de la ilusión”de la argentina
Ana María Fernández dice que la conceptualización
del género femenino através de la historia se da a partir del discurso médico cuya relación indisoluble con los discursos
filosóficos y sus implicancias ontológicas ha generado que históricamente se
vuelvan más o menos relevante según la significación de determinados momentos
históricos. Pero todo con una fuente de conocimiento cimentada en la
sociedad griega que representa el pensamiento machista de nuestra época habrá que cuestionar muchos aspectos aceptados como "verdades absolutas".
P.D Asumiendo que
alguien lee este blog, me gustaría aclarar que esto es el bosquejo de un ensayo
que debo empezar, pero como siempre me pasa, tengo y creo tenerlo todo en la cabeza pero
soy incapaz de darles orden y eso me abruma y me desespera. Así que subo esto
para no dejar de cumplir con idea del post semanal y la imagen de un proyecto que esperamos concretar.
![]() |
| Ilustración: Yayo Espinoza |



