jueves, 20 de julio de 2017

Una pareja dispareja

Relato II

Llegaron en agosto, el mes más frío del año, y trajeron con ellos la bulla y el olor a alcohol en los pasillos casi todos los fines de semana.

Eran una pareja dispareja aunque casi se parecían cuando los mirabas de cerca. Ella apenas llegaba al metro y cincuenta y él pasaba el metro ochenta. Ella tenía las caderas anchas, el pelo teñido de rubio, la voz aguda y una mirada asesina mientras él era flaco, con el cabello ensortijado una nariz prominente, de mirada perdida y casi no se le escuchaba al hablar.

La primera vez que hicieron escandalo no estaban solos habían invitado a algunos amigos que más tarde serian echados por la dueña de la casa, pues aunque cada departamento tenía su propio piso el espacio era muy pequeño y las paredes tenían oídos.  Aquella vez solo llegaron a los gritos y las acusaciones mutuas de infidelidad ahí todos los vecinos nos enteramos que tenían hijos.

Cuando me crucé con ellos la mañana siguiente ella tenía el ojo morado y él un arañazo en la cara. Mientras la casera los regañaba por el escándalo bajaban la mirada repitiendo que no lo volverían hacer, pero la vecina del cuarto piso muy profética ella decía que eso empeoraría, y así fue.

De cierta manera nos acostumbramos a su forma rara de ser una pareja. Él, trabajaba ciertas semanas fuera de la capital entonces ella salía por las noches y no volvía por días. Ella casi nunca hablaba con nadie y las pocas veces que lo hizo fue para pelearse con la vecina del primer piso por el tendedero de ropa o para reclamarse a mí por la el volumen de la música cosa curiosa porque ella era la más escandalosa cantando canciones de cumbia todas las mañanas. En algún momento llego a decirle a nuestra casera que nosotros la tratábamos mal y que le reclamábamos todo el tiempo algo que ella considera lo normal.

Cuando su esposo volvía entonces éramos testigos, sobretodo yo porque compartíamos la misma pared de las intensas sesiones de amor materializadas en palabras y gemidos que me era difíciles de obviar, casi todos los días a la misma hora. Mientras la vecina del cuarto piso apegada a las buenas costumbres cada vez que pasaba por su puerta se persignaba.

X

Cuando la policía llegó encontró las paredes manchadas y el cuerpo al final de la escalera matizada por un charco de sangre que denotaba cierta lucha. “Fueron puñaladas superficiales en todo el cuerpo pero fue la caída lo que la mató” dijo el forense.

Todos los vecinos habíamos viajado para celebrar las fiestas en provincia, así que ellos estuvieron solos todo el fin de semana e hicieron lo que quisieron, incluso matarse. Según las cámaras de seguridad cerca de las tres de la madrugada del lunes el tipo salió con una mochila y una maleta en la mano para tomar el taxi que cinco minutos antes se había estacionado en la puerta y con una última mirada hacia la cámara desapareció en el frío de la madrugada.

Para cuando la casera llegó el olor de la sangre la paralizo y su grito ahogado advirtió a los vecinos, quienes en el acto llamaron a la policía.

Según las hipótesis posteriores los dos habrían estado festejando el día de la madre cuando la mujer recibió una llamada que despertó los celos del marido y entre gritos y golpes él habría intentado asfixiarla al no conseguirlo habría utilizado un cuchillo de cocina para clavarle puñaladas en todo el cuerpo mientras ella intentaba huir por el pasillo pero fue la caída por las gradas que acabo con la vida de la mujer madre de dos niños de cuatro y dos años.

Y aunque la policía hizo cuanto pudo para capturar al asesino no dieron con su paradero hasta el día de hoy pero si descubrieron que tenía otra familia con dos hijos ya mayores que se enteraron de todo por la primera plana del periódico chicha que salió un día después.

Esto hizo que el departamento 303 se convirtiera en un“lugar maldito” porque pese a los esfuerzos de la casera por ahuyentar al espíritu con chamanes y agua bendita,las personas que lo alquilan terminaban por marcharse antes de que termine el mes, argumentando una serie de sucesos extraños aún sin saber nada de lo acontecido meses atrás. Y nosotros como vecino convivimos con ruidos y recuerdos de aquella pareja que altero nuestras noches de sueño y días de convivencia que ya de por si es rara. 

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