Relato I
Nadie vio
nada, nadie escucho nada pero en algún momento el cadáver apareció en el parque
del colegio cerca al medio día, cuando todos los niños estaban en clase y el guardia del lugar estaba en una
reunión según el informe que más tarde redactaría.
Para cuando
una de las vecinas llamó al serenazgo, dijo que la criatura aún se movía pero
que no podía acercarse porque sus nervios colapsarían y como buena cristiana solo
le tocaba dar parte del suceso.
Lo curioso
del caso era que el cuerpo estaba entrelazado en las vallas de la escalera por donde los niños subían al puente y de ahí
caían por la resbaladera, así que si no
se sacaba el cadáver hasta las dos de la tarde de seguro cuando las puertas del
colegio se abrieran, se encontrarían con semejante escena y esto ocasionaría una histeria colectiva en los
niños del colegio 502.
Cuando pase
por ahí me encontré con algunos curiosos que de manera mórbida buscaban el
mejor ángulo para una foto, mientras el señor que vendía dulces hacía de
guardia lanzando de vez en cuando algún comentario sarcástico a los extraños,
mientras esperaba que las autoridades respectivas llegaran ya que según dijeron
la camioneta que se llevaría el cadáver
estaba con el equipo de fiscalización.
Y así fue
que en menos de 5 minutos un video de 20 segundo mostrando el cadáver en la
escena fue subido al Facebook logrando más de 1000 reproducciones en 10 minutos
consiguiendo quizá por pura casualidad que un equipo de televisión de un canal
de noticias apareciera y comenzará a “investigar” la naturaleza del crimen. Momento
propicio para que un grupo de madres de familia que comenzaban a llegar para
recoger a sus hijos, criticara la
lentitud de las acciones de la municipalidad por un evento como ese. Que aunque
no fuera trascendental generaba cierta repulsión.
Para cuando
la camioneta del serenazgo llegó ya se tenía todo un escándalo que estaba
siendo televisado. Temas como la inseguridad, la violencia y el maltrato animal
habían saltado a la palestra, generando un reclamo colectivo de todos lo que
ahí estaban mientras el cadáver se había trasformado en solo cereza del
espectáculo y el “reclamo social”.
Entonces
mientras los agentes de serenazgo se preparaban a retirar el cadáver, la
reportera que cubría la noticia decidió llamar al despacho de alcaldía
comunicándose con la señora alcaldesa en vivo y en directo quien supongo al no
tener a su asesor de comunicaciones cerca dijo algo que más tarde le traería más de un dolor de cabeza:“No entiendo porque tanto alboroto, si solo
es el cadáver de un perro callejero” palabras
que desataron la furia y la lava volcánica de las asociaciones protectoras de
animales, oenegés que luchan contra el maltrato animal y toda la sociedad civil
amante de los perritos.
Declaración que según algunos expertos políticos le podría
influenciar en su reelección ahora que el próximo año se vienen las
municipales, pues desde aquellas infortunadas palabras algunos políticos no han
dudaron en sacar el tema y preparar frases de campaña como “Nuestro
distrito amante de los animales” que
de seguro el próximo año nos invadirán por completo.
Fue así como
el cadáver de un pequeño perrito ocasiono un escándalo estratosférico en la
sociedad civil de “mi barrio” que aunque
nunca se supo de donde era o de quien, lo llamaron Napoleón y puso en debate la naturaleza de
nuestra humanidad hasta que otro “escándalo” se robó los temas de conversación
de este frío invierno.
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