miércoles, 26 de julio de 2017

Las cosas que dejamos atrás

Relato III

Para cuando Marcos llegó a la habitación 502 un hedor insoportable salía por las ranuras de la puerta  y cuando dio los golpes necesarios para ser escuchado un sonoro retumbar dentro del lugar se dejó oír como si algo pesado hubiera caído.

La manija de la puerta comenzó a girar y se asomo el aspecto desaliñado y un poco tenebroso de su amigo,  quien durante la madrugada lo había llamado insistentemente y había pedido su ayuda para resolver un problema “fundamental”. Lo invitó a pasar.

No es que no quisiera ayudarlo, hacía años que no sabía nada él pero de repente ahí estaba en medio de una habitación de hotel buscando una lógica a lo que acababa de ver mientras Frank acomodaba con desánimo y lentitud parsimoniosa a la mujer de cabello rojo en una silla vieja del lugar.

¿Pero qué has hecho? , dijo sobresaltado Marcos mientras recogía una sábana para cubrir cuerpo.
— Pero que haces, acaso no ves.
— Eso hago te miro y digo que mierda haz hecho.
— Solo mírala esta hermosa – decía Frank mientras acariciaba el rostro de la mujer.

Marcos sabía que Frank estaba un poco loco pero nunca imagino que llegaría a tanto. Durante sus años de universidad lo miraba obsesionado por ciertos temas que dejaba cuando ya le perdía el interés y aunque fue su mejor amigo fue un respiro cuando dejaron de frecuentarse y cada quien fue a diferentes hospitales.

Pero 10 años después sin entender porque aunque ya lo presentía estaba ahí en algún lugar de la ciudad, en un hotel de mala muerte, con un olor al que poco se poco acostumbraba  y un cuerpo desnudo al que su amigo miraba con una obre de arte. 

— ¿Sabes quién es ella? ¿De dónde la sacaste?
— No lo sé, es una puta a nadie la importa —dijo con desdén
— ¿Desde cuándo estas aquí?
— Una semana, cuatro días... la verdad no sé y eso que importa… solo mírala aplique el mismo procedimiento que los animales… No te parece hermosa…
— ¡De que hablas! Iras a la cárcel por esto. En recepción me dijeron que están por llamar a la policía, no quieres salir y el olor…. ¡Mierda! no te das cuenta  mataste a una mujer…y la estas… que le estás haciendo…
—Se llama taxidermia Marcos, tú lo sabes
—Lo sé pero eso se hace con animales no con humanos… ¿Cómo…como  lo haz hechos? ¡Dios estás loco!
— No menciones a Dios, él no tiene nada que ver con esto... mira lo he hecho yo con mis propias manos. 
—Acaso no te das cuenta, vas a ir a la cárcel…haz… Haz... ¿Haz disecado a una mujer?
—No lo haré si tú me ayudas, tenemos que sacarla de aquí…
—Me estas pidiendo que sea tu cómplice…
—Desde el momento que tocaste esa puerta, ya eres cómplice de esto, puedes denunciarme o ayudarme… pero en ambas eres tan culpable como yo…
—Pero si yo no tengo nada que ver contigo, te vuelvo a ver... después de…
—Si tú no me ayudas diré lo que hicimos mientras estábamos en la facultad  y tu carrera será destruida, sabes bien que hay pruebas…

Marcos comprendió que estaba en sus manos y que de repente otra vez estaba  envuelto en algo tan sórdido como hacía años, algo de lo que había intentado huir.  
                                                                              X
Alguien toco la puerta y cuando Marcos vio a través la  rejilla se encontró con algunos policías dispuestos a entrar.
—Es la policía, FranK alguien les ha avisado…de seguro...
—Fui yo Marcos…
—Qué dices imbécil —lo tomo por el cuello y lo tiro a la cama… ¿Qué has hecho?
—Puedes matarme si quieres — le dijo con una sonrisa burlona — ahora nos toca pagar por todo lo que hicimos…
— Pero de que hablas lo que hicimos lo hicimos hace años... y prometimos no hablar de ellos además  Sofía y Luis...
—Ellos están muerto, Marcos, solo estamos tu y yo… tenemos que pagar por lo que hicimos... tú y yo lo entiendes — dijo mientras se incorporaba de la cama y se colocaba al costado del cuerpo.

En ese momento los agentes policiales  ingresaron con armas en mano y sometieron a los protagonistas mientras Marcos se sumergió en sus recuerdos de universidad y lo mórbido de aquello años. Cuando uno de los agentes intento ponerle unas esposas él cogió un arma y se disparó en la boca quedando su cerebro esparcido por la habitación y dejándonos a todos sin saber lo que paso.

jueves, 20 de julio de 2017

Una pareja dispareja

Relato II

Llegaron en agosto, el mes más frío del año, y trajeron con ellos la bulla y el olor a alcohol en los pasillos casi todos los fines de semana.

Eran una pareja dispareja aunque casi se parecían cuando los mirabas de cerca. Ella apenas llegaba al metro y cincuenta y él pasaba el metro ochenta. Ella tenía las caderas anchas, el pelo teñido de rubio, la voz aguda y una mirada asesina mientras él era flaco, con el cabello ensortijado una nariz prominente, de mirada perdida y casi no se le escuchaba al hablar.

La primera vez que hicieron escandalo no estaban solos habían invitado a algunos amigos que más tarde serian echados por la dueña de la casa, pues aunque cada departamento tenía su propio piso el espacio era muy pequeño y las paredes tenían oídos.  Aquella vez solo llegaron a los gritos y las acusaciones mutuas de infidelidad ahí todos los vecinos nos enteramos que tenían hijos.

Cuando me crucé con ellos la mañana siguiente ella tenía el ojo morado y él un arañazo en la cara. Mientras la casera los regañaba por el escándalo bajaban la mirada repitiendo que no lo volverían hacer, pero la vecina del cuarto piso muy profética ella decía que eso empeoraría, y así fue.

De cierta manera nos acostumbramos a su forma rara de ser una pareja. Él, trabajaba ciertas semanas fuera de la capital entonces ella salía por las noches y no volvía por días. Ella casi nunca hablaba con nadie y las pocas veces que lo hizo fue para pelearse con la vecina del primer piso por el tendedero de ropa o para reclamarse a mí por la el volumen de la música cosa curiosa porque ella era la más escandalosa cantando canciones de cumbia todas las mañanas. En algún momento llego a decirle a nuestra casera que nosotros la tratábamos mal y que le reclamábamos todo el tiempo algo que ella considera lo normal.

Cuando su esposo volvía entonces éramos testigos, sobretodo yo porque compartíamos la misma pared de las intensas sesiones de amor materializadas en palabras y gemidos que me era difíciles de obviar, casi todos los días a la misma hora. Mientras la vecina del cuarto piso apegada a las buenas costumbres cada vez que pasaba por su puerta se persignaba.

X

Cuando la policía llegó encontró las paredes manchadas y el cuerpo al final de la escalera matizada por un charco de sangre que denotaba cierta lucha. “Fueron puñaladas superficiales en todo el cuerpo pero fue la caída lo que la mató” dijo el forense.

Todos los vecinos habíamos viajado para celebrar las fiestas en provincia, así que ellos estuvieron solos todo el fin de semana e hicieron lo que quisieron, incluso matarse. Según las cámaras de seguridad cerca de las tres de la madrugada del lunes el tipo salió con una mochila y una maleta en la mano para tomar el taxi que cinco minutos antes se había estacionado en la puerta y con una última mirada hacia la cámara desapareció en el frío de la madrugada.

Para cuando la casera llegó el olor de la sangre la paralizo y su grito ahogado advirtió a los vecinos, quienes en el acto llamaron a la policía.

Según las hipótesis posteriores los dos habrían estado festejando el día de la madre cuando la mujer recibió una llamada que despertó los celos del marido y entre gritos y golpes él habría intentado asfixiarla al no conseguirlo habría utilizado un cuchillo de cocina para clavarle puñaladas en todo el cuerpo mientras ella intentaba huir por el pasillo pero fue la caída por las gradas que acabo con la vida de la mujer madre de dos niños de cuatro y dos años.

Y aunque la policía hizo cuanto pudo para capturar al asesino no dieron con su paradero hasta el día de hoy pero si descubrieron que tenía otra familia con dos hijos ya mayores que se enteraron de todo por la primera plana del periódico chicha que salió un día después.

Esto hizo que el departamento 303 se convirtiera en un“lugar maldito” porque pese a los esfuerzos de la casera por ahuyentar al espíritu con chamanes y agua bendita,las personas que lo alquilan terminaban por marcharse antes de que termine el mes, argumentando una serie de sucesos extraños aún sin saber nada de lo acontecido meses atrás. Y nosotros como vecino convivimos con ruidos y recuerdos de aquella pareja que altero nuestras noches de sueño y días de convivencia que ya de por si es rara. 

miércoles, 19 de julio de 2017

Un cadáver en el parque

Relato I

Nadie vio nada, nadie escucho nada pero en algún momento el cadáver apareció en el parque del colegio cerca al medio día, cuando todos los niños estaban en  clase y el guardia del lugar estaba en una reunión según el informe que más tarde redactaría.

Para cuando una de las vecinas llamó al serenazgo, dijo que la criatura aún se movía pero que no podía acercarse porque sus nervios colapsarían y como buena cristiana solo le tocaba dar parte del suceso.

Lo curioso del caso era que el cuerpo estaba entrelazado en las vallas de la escalera  por donde los niños subían al puente y de ahí caían por la resbaladera, así que  si no se sacaba el cadáver hasta las dos de la tarde de seguro cuando las puertas del colegio se abrieran, se encontrarían con semejante escena y esto  ocasionaría una histeria colectiva en los niños del colegio 502.

Cuando pase por ahí me encontré con algunos curiosos que de manera mórbida buscaban el mejor ángulo para una foto, mientras el señor que vendía dulces hacía de guardia lanzando de vez en cuando algún comentario sarcástico a los extraños, mientras esperaba que las autoridades respectivas llegaran ya que según dijeron la camioneta que se llevaría el cadáver estaba con el equipo de fiscalización.

Y así fue que en menos de 5 minutos un video de 20 segundo mostrando el cadáver en la escena fue subido al Facebook logrando más de 1000 reproducciones en 10 minutos consiguiendo quizá por pura casualidad que un equipo de televisión de un canal de noticias apareciera y comenzará a “investigar” la naturaleza del crimen. Momento propicio para que un grupo de madres de familia que comenzaban a llegar para recoger a sus hijos,  criticara la lentitud de las acciones de la municipalidad por un evento como ese. Que aunque no fuera trascendental generaba cierta repulsión.

Para cuando la camioneta del serenazgo llegó ya se tenía todo un escándalo que estaba siendo televisado. Temas como la inseguridad, la violencia y el maltrato animal habían saltado a la palestra, generando un reclamo colectivo de todos lo que ahí estaban mientras el cadáver  se había trasformado en solo cereza del espectáculo y el “reclamo social”.

Entonces mientras los agentes de serenazgo se preparaban a retirar el cadáver, la reportera que cubría la noticia decidió llamar al despacho de alcaldía comunicándose con la señora alcaldesa en vivo y en directo quien supongo al no tener a su asesor de comunicaciones cerca dijo algo que más tarde le  traería más de un dolor de cabeza:“No entiendo porque tanto alboroto, si solo es el cadáver de un perro callejero”  palabras que desataron la furia y la lava volcánica de las asociaciones protectoras de animales, oenegés que luchan contra el maltrato animal y toda la sociedad civil amante de los perritos.

Declaración  que según algunos expertos políticos le podría influenciar en su reelección ahora que el próximo año se vienen las municipales, pues desde aquellas infortunadas palabras algunos políticos no han dudaron en sacar el tema y preparar frases de campaña  como “Nuestro distrito amante de los animales” que de seguro el próximo año nos invadirán por completo.


Fue así como el cadáver de un pequeño perrito ocasiono un escándalo estratosférico en la sociedad civil  de “mi barrio” que aunque nunca se supo de donde era o de quien, lo llamaron  Napoleón y puso en debate la naturaleza de nuestra humanidad hasta que otro “escándalo” se robó los temas de conversación de este frío invierno.