miércoles, 29 de marzo de 2017

Hasta la raíz


Mientras caminaba pensé “Aquí es donde torturaban testigos” mis pensamientos no eran apropiados y claro teniendo en  consideración que iba a un concierto un tanto romántico donde el común denominar me decía  que eran chicas, recordar un libro que leíste hace mucho, no venía al caso aunque era el mismo escenario donde se desarrollaba “Muerte en el Pentagonito” de Ricardo Uceda.

Con 15 minutos a nuestra disposición tuvimos que dar casi una vuelta olímpica para llegar a la puerta Nº01 donde podríamos pasar al auditorio, lo curioso del lugar era que a su alrededor habían una serie de parques y carriles para runner que durante el trayecto de nuestra caminata aparecieron en “batallones” vestidos para la “guerra” gritándonos que “nos hagamos un lado” para que puedan pasar y no pierdan el ritmo.

En la puerta ya no había gente todos habían entrado y es que el concierto de final de gira de Natalia Lafourcade iba a empezar y muchos andábamos emocionados. Las entradas se habían agotado antes de un mes de su presentación y por muchos sitios de internet “circulaban” entradas con un precio sobrevalorado (aunque esta sea una palabra recurrente para los cinéfilos).

Como sea el auditorio estaba lleno, las butacas estaban enumeradas por un orden un tanto raro que hacía que algunos chicos supongo de producción, te ayudaran a ubicar tu asiento después de haberte equivocado un par de veces. Otros mientras tanto como yo buscaban a la señora que vendía los refrescos pues el calor era casi insoportable, mientras que en el baño de mujeres se hacían largas colas para entrar.

10 Minutos después mientras algunas gritaban el nombre de Nati, y pensaba que me llamaban a mí, uno nunca sabe por ahí puede estar  algún conocido tuyo, pero no. De repente todo se volvió oscuro y en el escenario poco a poco fueron saliendo los músicos de su banda y al final ella, vestida de rojo, con el cabello  desordenado a la altura de su hombros, ya no la que mirábamos como en el disco pero igual estaba linda y el escenario se ilumino mientras todos aplaudían y gritaban hasta que sonó los primeros acordes de la canción “Vámonos Negrito”.

Cuando ves a un artista lejos de los discos, libros, películas u obras, pueden suceder dos cosas o terminas por “enamorarte” completamente de ellos o terminas con la ilusión por los suelos, porque puede que todo haya sido una ilusión, me paso un par de veces.

Pero el concierto fue muy bueno cargada de mucha energía con el público respondiendo y cantando sus canciones, con Natalia y sus músicos derramando talento, y mucha buena vibra. Quizá por eso se entienda que Hasta la Raíz sea uno de sus discos más exitosos de ellos con 8 grammys en su haber porque cada interpretación guarda ese poquito de magia que no se ha agota hasta ahora desde su presentación en el 2014.



Las canciones como Hasta la Raíz, Palomas blancas o Lo que construimos, hizo que los sentimientos se manifiesten a flor de piel y eso que recién empezaba. En el 2000 esa canción que fue casi un himno haya por el 2002 cuando muchos de nosotros dábamos nuestros primeros pasos en la  adolescencia, trajo una ola de recuerdos que acompañaron a un coro que no dejo de cantar durante toda la canción.

Azul fue otra de sus canciones que mantuvo al público en silencio escuchando su voz mezclada con las notas del piano que hicieron un ambiente casi onírico y algunas hasta derramaron lágrimas



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