En mayo todo es posible, menos lo que sucedió hace un año
que pudo haber sido y no fue como no será posible tampoco que durante los
treinta y uno que nos disponemos a vivir comience a ser la metáfora de nuestros
propios deseos.
En este mayo que estamos
viviendo, con un cielo un tanto gris, señal inequívoca de que el invierno está
cerca y que esta vez será más frío que el anterior. Al otro lado
del mundo olas de calor abrumadoras, nos anuncian que el cambio climático esta sobre nosotros.
Este mes no solo es saludado y todas las madres sino también por los poetas que rimaran sus
palabras con esa “fecha divina”. Y qué
decir de los publicistas que vienen trabajando meses para un día efímero que
eleva a grados estratosféricos el
consumismo.
Este mayo que se ha parado en mi ventana viene regido por la
nostalgia de años atrás en las salas de cine cuando se estrenò la secuela de
Transporting y nos encontramos en las butacas gente que antes hizo suya la historia, la música y la disidencia pero hoy son
notables padres de familia y honorables esposos.
Este mayo con algunas cuentas pendientes puede ser el último
de la creación, según algunas iglesias evangélicas y puede también ser inútil y
restringida para los que no queremos cumplir años este mes.

