¿Cómo
la muerte se impuso sobre la vida? ¿Cómo y por qué se cometieron tantas
atrocidades?
¿Por
qué se sigue recordando al ex presidente
Fernando Belaúnde como “un insigne político y patricio”, cuando fue durante su
gobierno (1980-985 que se cometieron estos crímenes?
Rupay era un libro
que tenía pendiente hace algún tiempo, había escuchado y leído sobre el en algunos
blogs, pero no fue hasta este verano, que puede encontrarlo en la biblioteca
central.
No soy experta en el tema, pero desde hace algunos años me interesa
el proceso que guerra interna que vivió
nuestro país desde 1980. Y que según los informes de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación restaron cerca de 70
000 mil vidas de peruanos víctimas de la violencia por parte de Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas
sobretodo en la sierra sur del país.
Rupay es una
novela gráfica con enfoque político que narra la violencia vivida en nuestro
país entre 1980 y 1984 durante el
segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry. Un conflicto que enfrentó al
Ejército Peruano con el consentimiento del gobierno, contra Sendero Luminoso a la cabeza de Abimael
Guzmán donde 3 de cada 4 víctimas eran campesinos quechuahablantes “si estabas con el ejército te mataban, si estabas con sendero te mataban
¿Qué se podía hacer?” pregunta uno de
los personajes.
Cuando uno lee Rupay, no se deja de preguntar ¿Dónde
estábamos todos?¿Acaso a nadie le importaba? Entonces piensas que en esta
sociedad sobre todo en este país “si el problema no te afecta entonces el
problema no existe o quizá sí, pero solo cuando afecta a Lima se pueden tomar parte”. Quizá pensaron que hay historias que nadie
recordará porque no se dieron a conocer y en su lugar solo hay silencio porque ya no queda nadie para hablar,
para recordar para llorar porque vivieron y viven en esta infinita oscuridad
que es la indiferencia.
Rupay es una historia triste que recupera la memoria popular
de los pueblos de Ayacucho: Chungi, Lucanamarca, Soccos, Huanta, Pucayacu,
Putis y el cuartel los Cabitos donde se hace
pública y visible a través del dibujo a detalle y la narración una realidad que
la mayoría de las personas no vimos o no quisimos ver, y que aún asumimos que
ciertas cosas u actos fueron buenos, dejando de lado la memoria y la empatía con los verdaderos protagonistas de
esta historia, desbaratando argumentos que como espectadores para calmar
nuestras conciencias pretendemos creer y queremos olvidar esta manera contribuye a generar reflexión mostrándonos un universo de
violencia y contribuyendo a nuestra memoria histórica.
